Espero les guste :)
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La obstinación y el deseo por conseguir lo que uno anhela, pueden llegar a encubrir los verdaderos sentimientos… el amor. ¿Cómo demostrar luego que es sólo más que un deseo?
Él siempre obtuvo todo en la vida, hasta que una joven corrompió su mundo. Su deseo por conseguirla fue tan inmenso que luego, ¿cómo le enseñaría que era más que eso? ¿Qué ella era quién le robaba el sueño?
—Es viernes por la noche, no quiero quedarme en mi departamento mirando televisión como los solteros de cuarenta años —él rió ante mi comentario, mientras seguía con su quehacer—. Thomas me habló sobre un bar no muy lejos de aquí. Vamos, Nick. Necesitas salir, debes socializar... conocer alguna chica, quien te dice que en una de esas conozcas al amor de tu vida —volvió a repetir su acción anterior, pero esta vez, con ironía.
—Mira quien me está hablando de amor… ¿Sigues con Jennifer? ¿O Erica? —llevó una mano a su mentón y fingió reflexionar—. Realmente no lo recuerdo… perdí la cuenta —golpeé levemente su hombro.
—Ha-ha-ha, que chistoso. Sabes que me gusta ser libre… y era Kelly, pero ya rompí con ella —meneó su cabeza lado a lado.
—Siempre lo mismo, ¿ahora quién será tu próxima conquista? —preguntó mientras se quitaba su delantal que poseía como uniforme.
—Aún no… —me vi interrumpido por una atractiva chica, la cual se acercó a mi hermano.
—Nick, ya me voy… Nos mañana por la tarde —besó su mejilla.
Él le sonrió.
—Adiós, Becca.
Ella se dirigió al perchero que se hallaba al costado de la puerta de entrada. La seguí con mi mirada hasta que se colocó su abrigo, soltó su cabellera de la hebilla que la sujetaba, y salió del local.
—Ella —sonreí ampliamente.
Era… perfecta. Tenía unos increíbles ojos azules, una sonrisa encantadora y un cuerpo diseñado para ser deseado por cualquier hombre.
— ¿Qué? —tenía aspecto confundido.
—Ella será mi próxima conquista —observé por la ventana como caminaba en la dirección por la cual yo había llegado hasta allí.
— ¡Oye! Rebecca, ¿cierto? —pregunté, con picardía en mi gesto al estar lo suficientemente cerca.
Ella apartó la mirada de lo que tanto la atraía y la llevó hacia mí.
—Sí, ¿te conozco? —enarcó una ceja.
Con observarla a escasa proximidad podía apreciar más su belleza.
—No, pero ahora puedes conocerme —articulé—. Soy hermano de Nick —estiré mi mano y sonreí ampliamente—. Un placer, soy Joseph Jonas —ella estrechó la suya con la mía.
—Rebecca Parker. Oh, y sé quien eres… Trabajas de modelo, ¿no? —mi gesto se ensanchó aún más.
—Trabajaba, tiempo pasado.
—Y… ¿Qué se te ofrece? —regresó la vista a la vidriera. Maldición, eso era un signo de desinterés.
—Con Nicholas pensábamos en salir y, ¿te gustaría acompañarnos? —dije con naturalidad.
Ella rió con ironía.
—Estás muy acostumbrado a todo esto, ¿verdad?
— ¿A qué te refieres? —pregunté confuso.
—Al hecho de invitar a una chica a salir. Lo haces con tanta confianza.
— ¿Estás negándote? —era increíble. Ninguna chica antes se había resistido, y ella no sería la excepción.
—Así parece… Vete acostumbrando —sonrió y continuó su camino.
Mi boca se abrió levemente, debido a la sorpresa, pero no iba a rendirme tan fácilmente, así no lo hacia yo.

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